Emilio Manzano: "Cuatro siglos después seguimos hablando de los temas que ya planteaba Cervantes"

El dramaturgo marteño reinterpreta tres obras del autor del ‘Quijote’ en ‘Cautivas por Cervantes’, una propuesta escénica que reflexiona sobre el poder y el papel de la mujer desde una mirada contemporánea

Nuria Fernández Luque

Jaén, 26 de julio 2026 - 06:00 - Jaén Hoy

Emilio Manzano lleva tiempo investigando la huella morisca y el concepto de identidad en Andalucía. De ese proceso creativo nace Cautivas por Cervantes, un montaje que dialoga con el universo cervantino desde una mirada contemporánea, feminista y queer para reflexionar sobre cuestiones tan actuales como la identidad, el poder o las nuevas formas de cautiverio.

La obra, que parte de La gran sultana, El gallardo español y Los baños de Argel, sitúa en el centro a las mujeres de estos textos para conectar la memoria histórica con las inquietudes del presente. Tras su estreno absoluto en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, el dramaturgo marteño cuenta a Jaén Hoy el origen del proyecto, el complejo proceso de creación y el reto de acercar la tradición clásica al público del siglo XXI.

Pregunta. Cautivas por Cervantes conecta el universo cervantino con debates muy actuales. ¿Qué quería contar con este montaje?

Respuesta. Quería hablar de la huella morisca y de lo que ocurrió en 1492 con la expulsión de los moriscos y los judíos. Llevaba tiempo investigando el concepto de Andalucía y, durante la residencia artística en el Festival de Almagro, me encontré con los textos de Miguel de Cervantes. Él había estado cautivo en Argel y, aunque no aborda directamente esos acontecimientos, sí deja entrever la relación entre musulmanes y cristianos. Ahí nació Cautivas por Cervantes, como una forma de dialogar con esos textos desde el presente.

P. ¿Por qué decidió situar a las mujeres en el centro del relato?

R. Porque estoy atravesado por el feminismo y por lo queer, que es también mi forma de entender el mundo. En el Siglo de Oro las mujeres suelen aparecer subordinadas al hombre y sus historias casi siempre están condicionadas por ellos. Me apetecía contar cómo una mujer de hoy recibe esos textos y cómo podemos trasladarlos a nuestro contexto actual. Además, he trabajado conceptos como la raza, la identidad, la pureza de sangre o el transformismo, muy presentes en las obras de Cervantes. Lo interesante es comprobar que, cuatro siglos después, seguimos hablando prácticamente de lo mismo. Ha cambiado el contexto, pero muchas cuestiones siguen estando ahí.

P. La obra conecta constantemente el pasado con el presente. ¿Era uno de los principales objetivos?

R. Sí. La pieza habla de tres mujeres que se sienten cautivas en la actualidad y que, de repente, se encuentran con Cervantes. Empiezan a leer estas tres obras y establecen un diálogo entre lo que cuentan esos textos y lo que ellas viven en su día a día. Ese puente entre ambos tiempos era el corazón del proyecto.

P. ¿Cómo ha sido trabajar con María Moreno, Mina El Hammani y Farah Hamed?

R. Ha sido una experiencia maravillosa. María Moreno es una gran amiga y este proyecto nace, en parte, por las ganas que teníamos de trabajar juntas. Cuando salió la convocatoria de residencias de Almagro pensamos en presentar una propuesta y todo empezó ahí. Después se incorporó Farah Hamed y terminó formándose un equipo muy coherente con los temas que queríamos abordar. Era importante que hubiera una representación real y no blanquear determinados discursos. María es mestiza, con raíces gitanas, mientras que Mina y Farah proceden de familias de origen marroquí. Todo eso enriquecía mucho la propuesta.

P. ¿Qué ha sido lo más complicado de adaptar los textos cervantinos sin perder su esencia?

R. Sin duda, encontrar el equilibrio entre mi escritura y la de Cervantes. Yo quería que dialogaran textos escritos por mí con fragmentos cervantinos, pero también necesitaba salir de la narración lineal. Lo más difícil fue construir una dramaturgia que hiciera convivir ambos lenguajes y que el público pudiera seguir con naturalidad. Recuerdo perfectamente el momento en el que una pieza del puzle encajó y pensé: «Es por aquí». A partir de entonces todo empezó a tener sentido.

P. ¿Cuánto tiempo ha necesitado para levantar este proyecto?

R. Aproximadamente un año y medio. Desde que conseguimos la residencia en Almagro he estado leyendo, investigando y escribiendo mientras compaginaba otros proyectos. Después llegaron la producción, la financiación y la colaboración del Ayuntamiento de Martos, que nos cedió el teatro para desarrollar la residencia técnica. Ha sido un proceso largo, pero muy enriquecedor.

P. ¿Cómo vivió el estreno en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro?

R. Con muchísimos nervios, pero también con muchas ganas de compartir el trabajo que llevábamos realizando durante tantos meses. El proceso había estado dividido en varias fases y por fin llegaba el momento de enseñarlo. La acogida fue muy buena. Estrenar en Almagro, que es la cuna del teatro clásico, impone muchísimo, pero al mismo tiempo es un festival que te abraza desde el primer momento. Nos sentimos muy cuidados. La segunda función fue todavía mejor porque ya habíamos soltado toda la tensión del estreno. Ver al público ponerse en pie fue muy emocionante para todo el equipo.

P. ¿Qué le gustaría que se llevara el espectador después de ver Cautivas por Cervantes?

R. Me gustaría que saliera lleno de amor y con muchas preguntas. La obra habla de cuestiones muy cotidianas sobre las que normalmente no reflexionamos: cómo miramos a los demás, cómo transmitimos determinadas ideas o desde qué lugar construimos nuestros discursos. No pretendo ofrecer respuestas cerradas. Me interesa que el espectador salga cuestionándose cosas que quizá nunca se había planteado.

P. Después de este estreno, ¿cuáles son sus próximos proyectos?

R. Ahora mismo el principal objetivo es que Cautivas por Cervantes pueda girar y seguir creciendo. Paralelamente, estoy retomando un proyecto personal que tuve que aparcar durante este proceso. Es un monólogo que interpreto yo mismo, titulado El silencio de la imagen. Ahora tengo una residencia en el Centro Párraga de Murcia y estoy retomando ese trabajo con la intención de estrenarlo entre noviembre y diciembre de este año.

Fuente: jaenhoy.es